Después de unos días de abandono del blog, me he puesto a leer post recientes en la red, que creo que invitan a la reflexión.

Vista y sentenciada la cosecha de uva que se nos avecina, el Consejo Regulador de la D.O. Calificada Rioja ha aprobado las ‘Normas de Campaña’ para la vendimia 2014, en el cual se ha establecido un rendimiento máximo amparable de 6.825 Kg. por hectárea para variedades tintas y de 9.900 Kg. por hectárea para variedades blancas, con un rendimiento de transformación uva-vino en las elaboraciones máximo del 70%.

Medidas evidentemente escasas a la producción existente, salvo que la climatología las equilibre, y a las que se opuso UAGA, EHNE y UAGR, que apuestan por mantener rendimientos del 100% para la presente campaña. En fin para que producir tanto, cuando se puede vender una botella de vino a 17.000 €.

Por otro lado tenemos  a la consejera de Agricultura de Castilla-La Mancha, María Luisa Soriano, ha solicitado a los consejos reguladores de las denominaciones de origen e indicaciones geográficas protegidas del vino su «colaboración activa para seguir potenciando la apuesta por la calidad, el equilibrio entre las producciones y las demandas de los mercados, y la búsqueda de las variedades que demandan ahora mismo los consumidores a nivel mundial».

La consejera expuso que la consejería de Agricultura trabaja intensamente con el sector para «buscar soluciones a corto, medio y largo plazo» que permitan equilibrar las producciones de vino en función de las demandas de los mercados. Entre las medidas que se están analizando, destacó Soriano la necesidad de activar mecanismos de colaboración con las DO e IGP para garantizar que los viticultores adscritos a ellas cumplen con los rendimientos fijados.

Como bien explica en su blog, Salvador Manjón, ” sobre los términos en los que se ha aprobado la destilación con fines industriales (bioetanol), mediante la cual serán retirados del mercado un volumen de hectólitros suficiente (máximo 4 millones) para mejorar y estabilizar su funcionamiento, lo primero que se puede decir es que se trata de una retirada del mercado de una producción que nunca debería haber llegado a él. No por una cuestión de que la producción esté muy por encima de nuestras actuales posibilidades de colocación, que también, sino porque, claramente, su calidad no resulta aceptable”.

Así lo remata, mi buen amigo, Javier Escobar: Porque “vender, vender y vender” no es llenar el maletero de muestras y carretera y manta. Es fijar unas condiciones de calidad al producto, es fijar una estrategia de branding global, es fidelizar al cliente, es renunciar a una parte de beneficio de hoy pensando en mañana, es usar con cabeza las herramientas de marketing…En fin, hay expertos en ello. En lugar de ir a papá Estado –que ha dado calabazas-, habrá que consensuar rendimientos, grados, calidades y actuar en consecuencia, penalizando al que no llega y bonificando al que cumpla.

El Tribunal de Cuentas de la UE critica duramente las ayudas a la inversión y promoción del sector vitivinícola, poniendo en duda su “necesidad”

Cosechones: han venido para quedarse

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